Energía para la Paz es el nombre del programa con el que llevamos progreso a las zonas afectadas por el conflicto armado y contribuimos a la restitución de los derechos vulnerados de las víctimas mediante la recuperación de sus territorios. En 2018 lo implementamos en 11 municipios y 82 veredas del Valle, Tolima y Huila, cuyos habitantes no podían recorrer sus tierras con tranquilidad por el temor al estallido de una mina antipersonal, artefactos que desde 1990 han afectado a más de 11.500 colombianos. 

Gracias a un trabajo conjunto con el Ejército Nacional y la ONG The Halo Trust, en 2018 lanzamos este proyecto e iniciamos su implementación. Durante este año, y gracias al trabajo arduo de 500 soldados, desactivamos 19 artefactos por donde pasará la línea de transmisión de energía eléctrica Tesalia-Alférez. Energía para la Paz va más allá del desminado operacional y humanitario: comprende iniciativas ambientales, educativas y de formación como Bosques de Paz, Habilidades para la Paz y Energía que Construye mi Futuro, entre otras. En Habilidades para la Paz capacitamos a 27 líderes comunitarios, docentes y directivos del corregimiento de Herrera, municipio de Rioblanco (Tolima). Ellos se graduaron como agentes de cambio y se formaron en Cátedra para la Paz, manejo de conflicto, temas de género, entre otros. “Queremos que Energía para la Paz se convierta en un ejemplo para mostrar cómo desde el sector público-privado se puede generar un relacionamiento genuino con las comunidades”, afirma nuestra presidente del Grupo Energía Bogotá, Astrid Álvarez, quien sostiene que el objetivo es que este modelo se replique en otras regiones de Colombia donde la compañía tiene presencia. 

En 2009 nos fue adjudicado el proyecto UPME05-2009 Tesalia-Alférez para la interconexión eléctrica y mejora en la prestación del servicio a los departamentos de Huila, Tolima y Valle del Cauca. El proyecto tiene presencia en 11 municipios que circundan el Cañón de las Hermosas, lugar que históricamente ha sido afectado por el conflicto armado.  Es así como nos encontramos con un territorio debilitado en su tejido social y en la institucionalidad del Estado, con antecedentes de vulneraciones a los derechos humanos y con artefactos explosivos diseminados por el territorio (minas antipersonal y restos de guerra).

Son 202 kilómetros de líneas de transmisión que serán construidos usando todas las capacidades operativas del GEB, preservando la integridad física de los colaboradores y contratistas, así como de las tropas del Ejército vinculado al programa y la población en general.

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Iniciativas del programa Energía para la Paz

Energía que construye mi Futuro, promueve la productividad y el fortalecimiento de la economía local; Habilidades para la paz, fortalece habilidades para la construcción de paz y prevención de violencia intrafamiliar; Mi municipio Activo en Paz, que genera trabajo decente; Bosques de Paz, es un modelo de gestión sostenible, que busca integrar la conservación del medio ambiente con proyectos productivos; y las iniciativas de desminado militar y humanitario que permitirán la restitución de derechos a víctimas.

¿Qué desafío aborda el programa Energía para la paz?

En 2008, 673 municipios en Colombia tenían sospecha de minas antipersona, esto es más del 50% del territorio nacional.

Se espera que en 2021 Colombia esté libre de minas antipersona.

Se estima que el número total de personas afectadas por minas fue de 11.735, de los cuales el 20% perdió su vida por esta causa. Al mismo tiempo, avanzaba el proceso de negociación con las FARC y se abrió la posibilidad de hacer frente como sociedad a la construcción de una Paz duradera y de restablecer los derechos de las víctimas.

¿Cuál es el impacto del programa Energía para la paz?

El programa se enfoca en los departamentos de Huila, Huila y Tolima, llegando a 11 municipios y 82 veredas

En desminado, nos aliamos con el Ejército y Halo Trust; en 2018 llegamos a formar 1.948 personas en riesgo de mina, liberamos 423 sitios de torres y 173 km del proyecto de eléctrico, neutralizamos 20 artefactos explosivos. También se ha educado en riesgo de minas con 28 talleres que involucraron 524 personas, entre ellas nuestros colaboradores y contratistas para que lleven a cabo sus actividades de forma segura, protegiendo lo más importante: su vida.

25 veredas en 20.700 hectáreas están libres de minas y 1.527 hogares han participado en jornadas de desminado humanitario no técnico.

Para el fortalecimiento de capacidades para reconstruir tejido social, “Habilidades para la Paz” ha formado 80 líderes sociales y docentes que han transferido a 793 personas sus competencias en resolución de conflictos, equidad de género, entre otros.

“Energía que construye mi futuro” ha orientado inversión social hacia 12.000 personas que han activado unidades productivas, mejorado infraestructura habitacional y comunitaria dinamizando la economía local.

En fortalecimiento de la institucionalidad del Estado, han sido instruidos 43 servidores públicos y 300 líderes sociales en instrumentos de participación y desarrollo humano, entre otros.

 En protección del ambiente, “Bosques de Paz” ha restaurado 46 hectáreas de corredores de conectividad biológica, ha incorporado prácticas agroecológicas e identificando 710 hectáreas para continuar con la restauración ecológica.

Nuestra intervención en el territorio ha permitido crear 509 empleos locales.

La iniciativa “Energía que Construye mi Futuro” ha llegado a cerca de 12.000 personas,

“Habilidades para la Paz” ha llegado a 80 líderes sociales y docentes para construir o fortalecer habilidades y capacidades para crear oportunidades de paz; esperamos que este semillero haga réplica a 790 personas en sus comunidades

“Mi municipio activo en Paz” ha capacitado a 43 servidores públicos y 300 líderes sociales en temas de fortalecimiento institucional.